Ir al contenido

Te ayudamos nosotros, todo el tiempo que quieras+39 342 369 9798Ayuda por WhatsApp

Ayuda
El Método PIPPI

Cómo ayudar a tu perro a entender dónde hacer pipí

El Método interviene lo menos posible: crea las condiciones para que sea el instinto de tu perro el que lo lleve hacia PIPPI. Te guiamos nosotros, paso a paso.

Un chihuahua con correa levanta la pata trasera contra un PIPPI azul, sobre un suelo de baldosas.
Etapa 1 de 6 · El pacto

Lo que te pedimos (y lo que te damos)

Cada perro parte de una situación distinta. PIPPI puede llegar a casa de un cachorro, de un perro mayor, de un perro acostumbrado al empapador, de uno que siempre ha hecho sus necesidades fuera, o de un macho que ya marca varios puntos de la casa. Puede servir durante una temporada en la que el perro no puede salir, en un viaje, cuando eres tú quien tiene dificultades para salir, o convertirse simplemente en un hábito de todos los días.

Hay principios que valen para todos, pero ningún perro es igual a otro.

Lo que te pedimosConfianza y constancia: sigue los puntos de abajo y respeta sus tiempos.
Lo que te damosEl Método y nuestra ayuda, todo el tiempo que necesites: escríbenos cuando quieras.

Si estás dispuesto a poner un poco de paciencia, estás en el sitio adecuado. Si buscas algo que funcione solo sin que tú hagas nada: no existe, ni con nosotros ni en ningún otro sitio.

Etapa 2 de 6 · Antes de empezar

Un gesto que tu perro ya conoce

Con la caca, normalmente, es más sencillo: el perro se agacha y se acostumbra a una zona concreta, como una alfombrilla. Con el pipí es distinto: sobre todo el macho de raza pequeña lo hace varias veces al día, y no siempre se puede salir a pasear en el momento justo. Por eso necesita un sitio concreto y reconocible donde hacerlo.

El perro macho marca en superficies verticales para dejar un mensaje «a la altura de la nariz». Es su instinto, descrito por el American Kennel Club.

PIPPI está hecho para acompañar ese instinto: el macho se acerca a un punto vertical, lo rodea, elige la postura y levanta la pata. El perro puede aprender costumbres nuevas. PIPPI nace para que este cambio sea más natural, y puede convertirse en un punto de encuentro entre lo que queremos nosotros y lo que a él le sale de forma natural.

Al principio, sin embargo, es un objeto nuevo en su entorno, y a un perro de costumbres fijas le pueden hacer falta unos días para sentirlo familiar.

Etapa 3 de 6 · El método

Los nueve puntos del Método

  1. 1

    La ubicación es lo primero. El perro no hace pipí en un sitio cualquiera: los olores, los lugares de paso y las zonas de la casa que frecuenta cuentan mucho. Por eso no elijas el sitio más cómodo para ti: observa antes cómo vive tu perro los espacios.

    • ¿Dónde duerme?
    • ¿Dónde come?
    • ¿Por qué puerta entra y sale?
    • ¿Qué puntos vigila o marca ya?
    • ¿Dónde está el límite de su zona?

    PIPPI tiene que encajar en esta lógica. Un sitio que para él tiene sentido puede hacerlo todo más fácil; uno poco intuitivo puede frenarlo. La regla es: primero observa al perro, luego elige el sitio.

    Un perrito negro olfatea la alfombra clara junto a un PIPPI azul, delante de un sofá rojo.
  2. 2

    Déjale espacio para rodear PIPPI. No lo encajes entre muebles, paredes u objetos: el perro tiene que poder acercarse, olerlo y dar vueltas a su alrededor. Colócalo al menos a 30 cm de la pared, para que encuentre el equilibrio al levantar la pata. La forma de cono ofrece distintas inclinaciones: al rodearlo, el perro puede elegir por sí mismo dónde apoyar o acercar la pata, sin perder estabilidad.

    No decidas tú por qué lado tiene que usarlo: deja que lo elija él.

    Un pinscher negro con arnés levanta la pata trasera contra un PIPPI azul, sobre un suelo de baldosas.
  3. 3

    El olor es su lenguaje. Nosotros miramos sobre todo con los ojos; el perro entiende gran parte de lo que lo rodea con la nariz. Por eso un olor familiar puede ayudarle a entender para qué sirve PIPPI. Pero cada perro reacciona a su manera.

    Un perro que sale mucho y se cruza con otros perros suele estar más acostumbrado a los olores nuevos. Uno que vive sobre todo en casa puede necesitar ir más poco a poco: no quiere decir que lo rechace, necesita su tiempo para conocer algo nuevo.

    Con un perro adulto de costumbres asentadas, solemos aconsejar no añadir otros estímulos, como los atrayentes olfativos, si no hacen falta: cada novedad le pide más tiempo. El olor es una ayuda que hay que valorar, no un paso obligatorio: si tienes dudas sobre tu caso, pregúntanos.

  4. 4

    El tiempo del perro no es el nuestro. Hay perros que usan PIPPI casi enseguida, otros que lo observan durante unos días y otros que necesitan varias semanas. No compares a tu perro con el de otra persona: si tarda más, no quiere decir que tenga un problema. La constancia cuenta más que la rapidez.

    Uno de los errores más frecuentes es la prisa: cambiar PIPPI de sitio demasiado pronto, cambiar de estrategia a los pocos días, pensar enseguida que lo rechaza. Si al principio lo observa, lo evita o le ladra, no lo fuerces: deja que coja confianza él solo. A veces somos nosotros los que tenemos que ir más despacio.

  5. 5

    ¿Y el color? El perro no ve el mundo como nosotros: algunos tonos, como los del azul, los distingue mejor que otros. Pero no es el color lo que lo lleva a hacer pipí en PIPPI: lo que más cuenta es el sitio.

    El azul se aconseja sobre todo con el cachorro, porque en el sitio adecuado añade una señal que ve bien. Con un adulto de costumbres fijas, en cambio, solemos aconsejar un color menos llamativo: también un objeto nuevo y muy visible puede necesitar unos días más para resultarle familiar.

  6. 6

    Si hay varios perros en casa. Con varios perros se puede usar su propio lenguaje: a veces ayuda poner en PIPPI un poco de pipí de uno de los perros, para despertar la curiosidad de los demás. Pero hay que elegir de cuál. Si uno es muy territorial, su olor puede convertir PIPPI sobre todo en su sitio; el olor de un perro más joven o menos dominante, en cambio, puede animar más a los demás.

    Si en casa también hay una perra que ya usa el empapador, al principio puedes poner PIPPI cerca de esa zona: así se convierte en una solución para los dos. No existe una fórmula igual para todas las familias: aquí lo que cuenta es observar a cada perro, y podemos ayudarte a valorar tu caso.

  7. 7

    ¿Y si ya marca toda la casa? Es una de las preguntas que más recibimos. No basta con poner PIPPI y esperar que cambie de comportamiento de un día para otro: hay que guiarlo. Primero le ofreces un sitio adecuado. Cuando lo usa, lo premias. Si lo pillas volviendo a uno de sus sitios de antes, lo interrumpes y lo acompañas al adecuado.

    Es mucho más fácil pedirle «hazlo aquí» que solo «no lo hagas»: así le ofreces una alternativa que respeta su necesidad. Cuando entiende que existe un sitio permitido, piensa: aquí puedo. Y sobre eso se construye el nuevo hábito.

    Un Jack Russell levanta la pata trasera contra un PIPPI claro, en la acera junto al escalón de un edificio.
  8. 8

    Primero el premio, después los repelentes. Cuando use PIPPI, prémialo: la voz, una golosina, una caricia o simplemente tu entusiasmo pueden ayudarle a asociar ese gesto con algo bonito. Solo cuando ha entendido cuál es el sitio adecuado puede tener sentido, en algunos casos, un producto repelente en las zonas de antes.

    Atención: el repelente no le enseña por sí solo dónde hacer pipí, y no hay que usarlo cerca de PIPPI, porque haría poco atractivo también el sitio adecuado. Primero guías, luego consolidas y solo después, si hace falta, le quitas las ganas de volver a los sitios de antes.

    Un beagle con correa levanta la pata junto a un PIPPI azul, sobre la hierba.
  9. 9

    Las tres palabras que hay que recordar. Si tuviéramos que resumir todo el Método en tres palabras: Ubicación. Olor. Paciencia.

    PIPPI está pensado para acompañar el comportamiento natural del perro macho, pero somos nosotros quienes tenemos que darle las condiciones adecuadas para entenderlo. No se lucha contra el perro: se aprende a hablarle con referencias que para él tienen sentido.

Y si tienes dudas, aquí estamos

Estos son los principios generales, pero detrás de cada perro hay una historia distinta. Háblanos de tu perro: cuántos años tiene, dónde hace pipí normalmente, si vive con otros perros, si ya usa un empapador, si marca, si sale a menudo y dónde has puesto PIPPI. A partir de ahí te ayudamos a encontrar el camino más adecuado: el Método parte de unas pocas reglas sencillas y luego se adapta a tu perro.

La ayuda está incluida y te responde una persona. Nos encuentras en WhatsApp (+39 342 369 9798) o por correo (info@pippi.store).

Ver PIPPI y elegir el color

Etapa 4 de 6 · Hablemos claro

Cuánto tiempo hace falta

La edad, el carácter, las experiencias anteriores, las costumbres y el entorno cambian mucho los tiempos. Por eso no te prometemos una fecha, ni que funcione con todos los perros: nadie serio puede hacerlo.

PIPPI ayuda a mantener limpia la casa, no es un tratamiento. Si un perro adulto hace pipí en cualquier sitio, hace pipís pequeños y frecuentes, le cuesta hacerlo o cambia de golpe sus costumbres, el primer paso es el veterinario: podría haber una causa que descartar, no terquedad.

Etapa 5 de 6 · Los primeros días

Cuando parece que no pasa nada

Los primeros días puede parecer que no pasa nada. No es así: tu perro está entendiendo qué ha llegado a su entorno, y ese trabajo no se ve.

Los avances que cuentan (aunque no haya pipí)

  • Se acerca al cono
  • Lo huele
  • Da vueltas a su alrededor
  • Pasa por delante sin miedo

Si en estos días ves aunque sea uno de estos, el trabajo ha empezado: es el momento de seguir, no de rendirse.

Etapa 6 de 6 · Claro, sin promesas

¿Y si aun así no lo usa?

¿Todavía no has probado el Método? Empieza por ahí.

¿El perro hace pipí en cualquier sitio o ha cambiado de golpe? El primer paso es siempre el veterinario.

¿Lo has seguido todo y a tu perro no le funciona? Escríbenos y te ayudamos a que lo use.

Nadie te promete que tu perro aprenderá: te prometemos el Método y nuestra ayuda.